martes, 18 de abril de 2017

Nunca hubo milagro

NUNCA HUBO MILAGRO

Banach y Tarski se encontraban gesticulando y argumentando, en el mismo cubículo, frente a un inmenso pizarrón verde, cuando demostraban el teorema que sería conocido a la postre como la Paradoja de Banach-Tarski: dada una bola sólida en $\mathbb{R}^{3}$, existe una descomposición de esta en un número finito de subconjuntos disjuntos que se pueden juntar otramente para producir dos copias idénticas a la bola original. Justo cuando terminaron la prueba, ambos callaron y se miraron muy contentos. Tarski hizo una pequeña aspiración y retuvo el aire un instante hasta que finalmente, abstraído, le dijo a Banach: "Ahora sabemos cómo fue que Cristo multiplicó los peces y el pan".

Autor: Enrique Ruiz.

Postdata. Leí este cuento por vez primera en 2016: no obstante, debo de confesar que estuve aguardando su aparición desde aproximadamente el primer semestre de 2004 pues fue más o menos por aquel tiempo que el Prof. Vulfrano T. me comentó que la multiplicación de los panes y los peces se podía conectar con el Axioma de Elección.

2 comentarios:

Marcos dijo...

El problema es que dicho teorema no aplica a objetos físicos.

J. H. Stgo dijo...

MATEO 19:26.